La lotería del empleo

Metodologías, legalidad y transparencia.

El Ayuntamiento de Balmaseda decidió este pasado verano utilizar por primera vez la fórmula del sorteo entre las personas candidatas seleccionadas por Lanbide para contratar a vecinos y vecinas desempleados/as a través del plan municipal de empleo.

Como cabía esperar la iniciativa tuvo importante repercusión en los medios de comunicación. Más allá de la controversia que generó la noticia hay que reconocer que el método garantizaba la transparencia del proceso, valor muy apreciado por la ciudadanía en estos tiempos. Además, parece innegable la eficiencia del mismo en cuanto a la utilización de recursos públicos. En esta actuación, los principios de igualdad, mérito y capacidad de acceso al empleo público recogidos en la constitución y en el Estatuto Básico del Empleado Público y la Ley de Función Pública Vasca, quedaron salvaguardados tanto por la intervención previa del Servicio Vasco de Empleo – Lanbide en la selección de los candidatos y candidatas, como por la posterior participación de la secretaria del Ayuntamiento en el ejercicio del control de legalidad de todo el proceso.

Empleo para todos

En medio de la polémica generada, la diputada Foral de Empleo, Teresa Laespada, declaró en una entrevista concedida a El Correo, que «que en el futuro no habrá trabajo para todos»[1]. Su rotunda afirmación parece confirmarse de forma empírica a través de los estudios que, un día sí y otro también, constatan la existencia de una nueva etapa de crecimiento económico, que sin embargo, no está teniendo el mismo impacto en el mercado laboral.

Más concretamente, en el último número de la revista Ekonomiaz[2] se dibuja un escenario en el que los niveles elevados de paro no nos abandonaron ni siquiera durante el periodo expansivo anterior (1994-2007). En la misma se indica que en esta etapa, a pesar del crecimiento de la producción, no se produjo un avance equivalente del empleo y una reducción similar del desempleo. Como consecuencia ha crecido la desigualdad en el mercado de trabajo entre quienes tienen un empleo y quienes no lo tienen, pero también han crecido las desigualdades entre los ocupados aumentando la dispersión salarial, que ha venido acompañada en muchos países de reducciones en el salario real medio en el periodo 2008-2012.

El catedrático de Estructura Económica Santiago Niño-Becerra, nos dejaba un titular tan preocupante como elocuente «la economía va a funcionar bien, pero a mucha gente le va a ir bastante mal»[3] . El experto argumenta que hasta los años 70 la evolución del PIB y la creación de puestos de trabajo crecían de forma paralela pero a partir de los 80 divergen, llegando a un punto en que se está sustituyendo el factor trabajo por una tecnología que cada vez es más barata, más fácil de utilizar y más sofisticada. Esto reduce costes, pero también aumenta el paro estructural.

Las causas

Con respecto a las causas de este nuevo paradigma de mercado laboral, que da la sensación que ha llegado para quedarse, en el citado número de Ekonomiaz Elva López Mourelo, Miguel Ángel Malo, Josep Banyuls y Albert Recio hacen referencia a las prácticas de gestión empresarial y al diseño institucional para explicar por qué se utilizan masivamente los contratos temporales, que junto a la estructura productiva y sectorial explicarían la elevada tasa de paro a largo plazo.

Con respecto a este último factor, en un artículo anterior publicado en esta sección y titulado ‘Detroitik Barakaldora’ aludía a la necesidad de reindustrializar el país como elemento tractor de una economía que garantice un alto nivel de empleo. Sin embargo, este nuevo modelo industrial no parece necesitar de grandes cantidades de personas trabajadoras, sino de profesionales de alta cualificación capaces de aportar valor añadido.

Por otro lado, en el contexto de la II Edición Basque Industry 4.0, el director del Área de Industria 4.0 de la Asociación Digital Bitkom, Wolfang Dorst[4], afirmó que «la aplicación del software cambiará la industria en una década para conseguir fábricas inteligentes» al introducir las nuevas tecnologías en los procesos de producción, como la fabricación en 3D o la visión artificial y sobre todo al introducir la inteligencia en los productos. Esto repercutirá en una mayor flexibilidad del trabajador/a y en la participación de los clientes en el diseño del producto para cumplir con sus necesidades.

En consecuencia, y tal y como señalan Virginia Hernanz y Carlos García-Serrano en su aportación al monográfico de Ekonomiaz, el progreso técnico y la globalización llevaran a una disminución de la demanda de determinadas tareas rutinarias que se pueden automatizar, como las administrativas y las relacionadas con la producción de bienes. Por contra, se incrementará el empleo en ocupaciones de difícil automatización, como las que realizan los profesionales y los técnicos, y en tareas personales no rutinarias asociadas a los trabajadores/as de servicios.

Para concluir, en palabras del emprendedor Carlos Barrabes, icono de la nueva economía en nuestro país, «los territorios que cultiven el software de la industria 4.0 crearán empleo de clase media»[5], de forma que la fortuna de obtener un premio en la lotería del empleo dependerá de que compremos los boletos adecuados.

Luis Lupia­ñez — Depar­ta­mento de Pro­mo­ción de Empre­sas de Inguralde.

 

[1] http://www.elcorreo.com/bizkaia/201507/29/gusta-sorteo-empleos-bombo-20150728222855.html

[2] http://www.ogasun.ejgv.euskadi.net/r51-k86aekon/es/k86aEkonomiazWar/ekonomiaz/getArticulosPubl?idPubl=83

[3] http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-02-20/la-economia-va-a-ir-bien-pero-a-mucha-gente-le-va-a-ir-bastante-mal_715038/

[4] http://www.elmundo.es/pais-vasco/2015/10/14/561e32e9268e3e69648b465d.html

[5] http://www.deia.com/2015/06/29/economia/los-territorios-que-cultiven-el-software-de-la-industria-40-crearan-empleo-de-clase-media

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